Después de meses de formulación y de una adjudicación que no le regalan a nadie, llega la otra mitad: un Excel que sólo entiendes tú, boletas que aparecen tarde y por WhatsApp, y reglas enterradas en un PDF de cuarenta páginas. Wezet Fondos las lee por ti y te avisa antes, no después.
// CON TU CORREO O CON GOOGLE · EL EJEMPLO NO PIDE NI ESO
La rendición vive en una planilla que sólo entiende quien la hizo. Si esa persona se va, o se enferma, o simplemente se equivoca en una fórmula, no hay segunda opinión posible.
Que un gasto no calificaba, que te pasaste del tope de una cuenta, que la boleta iba con el código de ejecución en la glosa. Todo eso aparece cuando el organismo revisa, con la plata ya gastada.
Hubo una reitemización aprobada y la planilla sigue con los montos viejos. Rindes contra un presupuesto que ya no existe y el descuadre aparece meses después.
Cargas los documentos del fondo tal como te los entregaron. De ahí salen las líneas del presupuesto, las cuentas, los topes y el período. No transcribes nada a mano.
Cada línea se reparte en los meses del proyecto. Puedes mover montos entre meses, escribir uno a mano o dejar que se reparta parejo; el total nunca deja de calzar con lo aprobado.
Subes una boleta o una factura y se leen el monto, el folio, la fecha y quién emite. Y si prefieres no perseguir a nadie, mandas un enlace: cada persona sube lo suyo, ve sólo su línea, y lo que entra queda esperando tu revisión.
En vez de un semáforo verde que no dice nada, un número: cuánta plata te rechazarían si rindieras hoy. Cada hallazgo apunta al gasto exacto, a la regla que rompe y a lo que hay que hacer.
Una alerta sin la regla al lado es una opinión. Y contra una opinión nadie discute con el organismo.
Las reglas no las inventamos: se leen de las bases del fondo, quedan escritas con su cláusula, y tú las confirmas antes de que se apliquen. Cuando un gasto rompe una, la alerta te muestra de dónde sale — no “esto podría ser un problema”, sino el párrafo exacto.
Eso importa el día que hay que defender una rendición. Puedes explicar por qué cada peso está donde está, y también por qué una boleta no entró: lo que se rechaza queda con su motivo, no desaparece.
Si tiene un presupuesto aprobado por líneas, un período y reglas escritas, sí. Estamos partiendo por instrumentos de Chile y sumando los de Colombia y México. Si el tuyo no está, súbelo igual: agregarlo es parte del trabajo.
No, y no debería. El organismo pide su formato y ese formato manda. Lo que cambia es cómo llegas hasta ahí: en vez de mantener la planilla a mano todo el año, la exportas cuando toca.
Sólo quien tú invites a tu organización, y puedes acotar a una persona a proyectos específicos. Adentro hay boletas con nombre y RUT de terceros: el aislamiento lo aplica la base de datos, no la pantalla, y los documentos se abren con enlaces firmados que caducan en un minuto.
Sí: tu cliente te invita al equipo de su fondo y puedes quedar acotado sólo a los proyectos que te corresponden. Lo que todavía no está listo es moverte entre varios clientes desde una sola cuenta — hoy sería una cuenta por organización. Es lo próximo que estamos construyendo, y si trabajas así nos sirve hablar contigo.
Nada mientras dure la beta. Cuando haya precio, lo vas a saber antes de que te lo cobren.
Todo lo que se lee de un documento queda editable y a la vista, con el documento al lado para comparar. Nada entra a la rendición sin que alguien del equipo lo acepte.
Creas tu cuenta, subes el presupuesto aprobado y el convenio, y las líneas, los topes y las reglas salen de ahí. Gratis mientras dure la beta.
// MIRAR NO PIDE CORREO